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viernes, 30 de enero de 2009

Una nueva oportunidad

La vida es una sucesión de acontecimientos que nos ofrece la oportunidad de ensayar respuestas, acertadas unas veces, equivocadas otras, que nos llevan a aprender, a mejorar, a crecer como personas y como profesionales.

Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que el pasado no tiene más fuerza que la que yo quiera darle hoy en el presente. Es decir, no estoy obligado a ser esclavo de lo que he vivido en el pasado, puedo reconocer errores y aciertos, perdonar y perdonarme, y desde esa paz, volver a iniciar el camino sin una mochila cargada de rencores y culpas.

Estamos viendo cómo trabajadores que han tenido una actitud negativa en una empresa están adoptando comportamientos más positivos al ser recolocados en otra empresa. 

Es una nueva oportunidad para todos, empresa y trabajador. Este está demostrando que puede actuar de modo más efectivo, que puede ser más responsable, y así cambiar o borrar esa imagen negativa que se había creado. 

La empresa, con cierta dosis de asombro, tiene la posibilidad de reconocer el cambio realizado por el trabajador, si se mantiene en el tiempo, y así reforzar su conducta positiva hasta llegar a eliminar la etiqueta con la que se le trataba en la empresa e incluso generar una identidad más positiva del trabajador que redundará en beneficio de todos.

En este sentido, la crisis con los cambios a los que nos lleva, nos ofrece, una vez más, la posibilidad de saldar cuentas con el pasado, poner el contador a cero y construir, dentro de la empresa, relaciones más sanas y productivas.

Estoy agradecido a lo que nos está tocando vivir porque, aunque no sea fácil, nos enseña formas más efectivas de pensar, sentir y actuar.



miércoles, 14 de enero de 2009

Responsabilidad del empleo (2)

Este domingo pasado un dirigente sindical declaraba : "nosotros no hemos generado esta crisis y no vamos a aceptar que se recorten nuestros derechos". Correcto. Miro a los empresarios que conozco y les veo la misma perplejidad en el rostro : "nosotros no hemos generado esta crisis y la estamos sufriendo con la responsabilidad añadida del empleo".

En ambos casos, no contamos toda la verdad. Sólo exponemos una parte de la realidad y nos agarramos a ella para pedir que no nos toquen nuestros derechos. ¿Hubiera existido esta burbuja sin el consumo excesivo y el sobreendeudamiento de las personas, sean éstas trabajadores o empresarios? Sin la participación de las personas los bancos no hubieran logrado colocar tantas hipotecas y préstamos, ni la vivienda hubiera disparado sus precios.

Si no me reconozco parte del problema ¿cómo le voy a poner remedio? ¿cómo voy a ser parte de la solución?

Reconozcamos nuestra responsabilidad y centrémonos en soluciones compartidas. De la misma forma que todos, unos más y otros menos, participamos en crear las condiciones de esta crisis, hoy, podemos ponernos de acuerdo en buscar, encontrar y poner en marcha las soluciones, sin esperar a que éstas lleguen de fuera, sean las Administraciones, las Empresas, los Sindicatos.

La solución está en las personas que integramos la empresa u organización en la que compartimos retos, esfuerzos, aprendizajes y resultados.

El resto, lo que nos pueda llegar de fuera, son ayudas a nuestro trabajo en común.

sábado, 3 de enero de 2009

Responsabilidad del empleo (1)

Hoy más de 300 trabajadores se manifestaban en defensa de sus puestos de trabajo pidiendo al dueño de la empresa que "escuche y no cierre" la planta. Este hecho es, para mí, una invitación a la reflexión. 

Como trabajador, me pregunto : ¿De quién es la responsabilidad de mi empleo? ¿En manos de quién dejo mi empleo? ¿Es responsabilidad única y exclusivamente de la empresa que me contrata?

Parece que el hecho de ser contratado pone la responsabilidad del empleo en la empresa. Además, ésta tiene su sistema de dirección, sus niveles de mando y, por tanto, me dedico a cumplir con lo que se me ordena. Y para defender mi empleo busco la protección del sindicato.

Es una continua dejación de responsabilidades en los demás : en la empresa (el empleo), en el mando (el trabajo) y en el sindicato (mi defensa). 

Cabe otra mirada: la empresa contrata mis servicios. Asumo que la responsabilidad de mi empleo es mía. Si hago las cosas bien, la empresa irá bien y mi empleo estará más seguro. Soy consciente de que si todas las personas asumimos esta responsabilidad y ponemos lo mejor de nosotros mismos, la probabilidad de fracaso de una empresa será mínima. 

Al asumir la responsabilidad de mi empleo y de sus frutos, me siento con la autoridad suficiente para pedir a los mandos y a la dirección, eficacia, información, instrucciones y medios adecuados para hacer mejor el trabajo. El mando se transforma así en un coordinador, un proveedor que facilita mi trabajo.

Y puedo recurrir al sindicato en busca de asesoramiento, de representación a nivel colectivo, sin hacer dejación de mi responsabilidad porque sé que el empleo depende, en buena parte, de mi propia actitud en el trabajo.

Soy el responsable de mi empleo, como soy el responsable de mi propia vida, de lo que hago con ella.